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August 16, 2009

Lo in-necesario de la Arquitectura

Me motiva saber porqué los arquitectos hacemos lo que hacemos. Sé que el aporte de muchos ha sido esencial para la arquitectura moderna, pero tal cual como está el mundo hoy en día... ¿Qué es lo que están haciendo los arquitectos con sus recursos para realizar lo que quieran por trasmitir y/o ayudar a los demás a comprender la realidad mundial?. Claro está, si entendemos el cómo el mundo es hoy en día en el sentido de las consecuencias de la sobrepoblación y todo lo que ésta acarrea como por ejemplo los problemas de habitat y la manera de vivir adictos de energías y alimentos tóxicos para el ser humano y para el mundo, entre otros.

Hace unos meses fuí a una exposición de Richard Rogers (excelente exposición en la fundación La Caixa cerca del Pabellón Mies van der Rohe) y recordé algunas cosas buenas como su lejano y juvenil deseo por crear viviendas modulares, transportables, de fácil producción y montaje total kit prefabricado como la casa Zip-Up proyecto de 1968 en Londres. Supongo que ésto por la época (años sesenta) y por las circunstancias de aquel entonces no cuajó y no dió mayores frutos porque a la final terminó dedicandose a proyectos como el famoso Centro Georges Pompidou con su polémico aporte conceptual de estructura, piel, flexibilidad y alto coste de mantenimiento, y por mencionar otro costosisimo conceptual aporte el del Lloyd´s of London.

¿Qué es lo que hace que un talentoso arquitecto pase de propuestas necesarias como las viviendas prefabricadas de los 60´s a propuestas correctamente geniales y conceptualmente novedosos pero innecesarios?.

¿Y que pasa con Las Arenas?, cada vez que paso por la plaza España y me encuentro con el edificio de usos de ocio, parado, sin terminar y además haciendo un esfuerzo enorme por conservar la fachada de una antigua plaza de toros (símbolo repudiado por el común catalán de Barcelona sin nombrar a muchos otros entornos sociales). ¿Vale la pena tanta fuerza para sostener un símbolo contrario a las necesidades de nuestra sociedad?.

Ya no estamos en la época de lo bello y lo feo en conversaciones de pasillo de las escuelas de arquitectura. Yo creo firmemente que estamos en una época crucial, que ya no vale la pena que los grandes arquitectos super estrella hablen después del desastre de que facilmente se veía venir esto de la crisis inmobiliaria mundial, por que se ha hecho poco en materia preventiva respecto a la arquitectura. Los arquitectos han alimentado la explosión inmobiliaria y la especulación porque es la manera de conseguir reconocimientos y medallas a cambio.

Pero es también de vital importancia el papel del arquitecto como el responsable de re-dirigir a la sociedad de consumo en materia habitacional y colaborar con la mejoría en la calidad y confort de la vida cotidiana del ser humano. Por que a la final es un bien común para uno mismo, para todos y para el mundo.

May 8, 2009

Un autoretrato de America y el consumismo

Me ha llegado la información de este artista fotógrafo a través de mi gran amigo Ralph Tiemann. Chirs Jordan habla del consumismo en América usando números y estadísticas, las cuales revela de manera singular en imágenes hechas a partir de fotografías de cosas como botellas de plástico o muñecas Barbies entre otros. Más allá de lo estético de la imagen, lo que me interesa de Chris Jordan es su trabajo artístico que lo desvela como un activista innato y además necesario. Ésto me hace pensar en los arquitectos y artistas de hoy en día, somos básicamente comunicadores de ideas, por qué no usar esta potente arma para hacer consciencia y dejar mejores aportes a la humanidad?. Aquí dejare al mismo Chirs Jordan con un texto literal.

Intolerable Beauty: Portraits of American Mass Consumption


"Exploring around our country’s shipping ports and industrial yards, where the accumulated detritus of our consumption is exposed to view like eroded layers in the Grand Canyon, I find evidence of a slow-motion apocalypse in progress. I am appalled by these scenes, and yet also drawn into them with awe and fascination. The immense scale of our consumption can appear desolate, macabre, oddly comical and ironic, and even darkly beautiful; for me its consistent feature is a staggering complexity.

The pervasiveness of our consumerism holds a seductive kind of mob mentality. Collectively we are committing a vast and unsustainable act of taking, but we each are anonymous and no one is in charge or accountable for the consequences. I fear that in this process we are doing irreparable harm to our planet and to our individual spirits.

As an American consumer myself, I am in no position to finger wag; but I do know that when we reflect on a difficult question in the absence of an answer, our attention can turn inward, and in that space may exist the possibility of some evolution of thought or action. So my hope is that these photographs can serve as portals to a kind of cultural self-inquiry. It may not be the most comfortable terrain, but I have heard it said that in risking self-awareness, at least we know that we are awake."